Cerrito de Indios es la comunión de una tríada formada en las áreas de diseño, comunicación, administración y finanzas, con más de 10 años de trabajo en el mercado textil y de la moda.

 

María Paz nace un 14 de febrero en Paysandú. Hoy tiene 31 años, es madre de Amambay y está formada en diseño textil, sumida en el mundo de las tintas naturales, impresión botánica y bordado. Belén nace un 14 de agosto en Paysandú. Hoy tiene 36, es madre de Faustino y Licenciada en Administración y Contadora, además de vivir en un tren creativo y detallista, donde el romanticismo es su huella personal. Ambas hermanas se desarrollan en el núcleo de una familia emprendedora, en el sector de indumentaria. Su abuela, modista; su madre, empresaria en el rubro moda.

Juan Pablo nace un 14 de octubre en Montevideo. Vive su primera infancia en Salto y a los 7 años se muda a Montevideo, lugar donde se radica definitivamente. Hoy tiene 37 años, fotógrafo y está formado en Comunicación Publicitaria. 

 

El encuentro de los tres integrantes de Cerrito no es casual. Se conocen y respetan hace años, siempre recurrente al tratamiento de telas y vestimenta. Como opuestos complementarios logran abarcar y sostener las distintas áreas que competen a este emprendimiento, reflexionando, volviendo a su propia historia como punto de partida que conecta con la historia de los demás. Reafirmando la necesidad de intercambio y de unidad. Considerando las relaciones como principal motor de cualquier sistema sustentable.

 

Mónica comienza su formación como modista en una Academia de barrio a los 13 años. A los 15 decide desarrollarse en el área y estudia para modelista. Hoy siendo abuela de dos, tiene su propio taller de Corte y Confección. Acompañada por una de sus hijas, y de la mirada estricta de la veterana Amalia, maestra de la costura, quién además traspasa sus saberes a las pasantes. Mónica encontró su amor por la moda a temprana edad y desde entonces ha estado haciendo cursos de diseño y talleres de emprendedurismo.

 

Marita es la referente por excelencia en la moldería de la marca. Egresa a los 23 años de UTU como modelista y comienza a ganar experiencia trabajando en fábrica. Años después comienza a dedicarse a la docencia de la materia en importantes institutos del país hasta el día de hoy.

Sandra hereda de su abuelo paterno el legado de la costura. Desde remota edad ha estado sumergida en este mundo. En la adolescencia se especializa en UTU en el área de calzado, bolsos y carteras, para trabajar junto a su padre en la fábrica. Desde hace casi 2 décadas cuenta con taller propio en dónde además de tener clientes fijos, desarrolla la producción de contenedores para Cerrito de Indios.